domingo, 22 de julio de 2018

Referendo castrista: una oportunidad única que será aprovechada

Por primera vez se anuncia que organizaciones políticas apoyan la idea de votar NO en el referendo constitucional cubano

(EFE)
LA HABANA, Cuba.- Como se ha informado, las autoridades castristas están laborando en la reforma de la actual Constitución. El trabajo primario corrió a cargo de una comisión designada por la Asamblea Nacional e integrada en su gran mayoría por militantes del partido único. Esa junta fue presidida por el general Raúl Castro en persona.
Como suele suceder en países del marxismo leninista, el asunto fue considerado después por el Comité Central del Partido Comunista. Recientemente, los dos diarios nacionales (Granma y Juventud Rebelde) publicaron en primera plana sendas notas en las que se informa que ese órgano tuvo “dos días de intenso trabajo” con ese fin.
Dato curioso: ambas informaciones —¡oh, maravillas de la prensa castrista!— tienen idéntico contenido. El único detalle diferente es que los editores del “Diario de la Juventud Cubana” —¡osados e innovadores que son!— pusieron en mayúsculas la preposición “TRAS”, que da comienzo a la aburrida nota. Con toda seguridad, esta última fue redactada por los burócratas del Departamento Ideológico.
Haciendo gala del secretismo y el pésimo oficio periodístico que caracteriza a “esta gente”, la información no precisa si el Comité Central aprobó todo lo elaborado por la comisión parlamentaria o le hizo alguna modificación. Sí se reitera que el texto definitivo será aprobado de manera formal por la Asamblea Nacional, que ha sido convocada al efecto para el próximo día 21. Asimismo se ratifica que el documento definitivo será sometido primero a consulta popular y, después, “a referendo”.
Con respecto a este último paso, son conocidas las declaraciones hechas por diversos comunicadores y luchadores prodemocráticos. En ellas, estos últimos se pronuncian por exhortar al pueblo a que, en esta ocasión, acuda a votar, y a que lo haga por el NO. Así mismo lo hizo el autor de estas líneas, en un extensotrabajo publicado en CubaNet.
La novedad que ahora me inclina a abordar de nuevo el tema es la decisión recién adoptada en igual sentido por la Mesa de Coordinación del Encuentro Nacional Cubano (ENC). Se trata de la más importante y nutrida coalición de organizaciones prodemocráticas —radicadas tanto en la Isla como en el Exilio—, la cual fue constituida en San Juan, Puerto Rico, en agosto de 2016.
Con ese importante acuerdo, el ENC se convierte en la primera entidad opositora que acoge la idea de votar NO en el referendo. Esta postura, como queda dicho, ya había sido exteriorizada por otros compatriotas, pero sólo a título personal.
Resulta conveniente significar que, aunque el Encuentro, con esa decisión, se ha colocado a la cabeza de la campaña que ahora se inicia, no lo hace con espíritu exclusivista ni animado por ansias protagónicas. Todo lo contrario: El talante que prima en sus filas es la de ser inclusivos, la de dar la bienvenida a cualquier coincidencia que, en este tema puntual, pueda existir con otras organizaciones prodemocráticas cubanas.
Todas estas últimas son bienvenidas en plano de igualdad, pero las realidades nos obligan a poner en primer término a las radicadas en la Patria. El régimen, de manera arbitraria, no reconoce el derecho al voto de los residentes en el extranjero, que son tan cubanos como los de la Isla. Contados al bulto, se trata de dos millones de personas, en su gran mayoría hostiles al sistema que arruinó a Cuba y los forzó a emigrar.
Está claro que los castristas no quieren tener que contar esa masa de votos adversos. En esto se diferencian de muchos países hermanos, que sí les reconocen ese derecho a sus nacionales instalados fuera del país. Lo anterior incluye a varios cuya ideología coincide con el castrismo; se trata de países del llamado “socialismo del siglo XXI”, tales como Ecuador y la misma Venezuela.
No es fácil la tarea a la que tendrán que enfrentarse ahora los miembros del Encuentro Nacional Cubano y de otras organizaciones que participen en la Campaña por el NO: Los medios de difusión masiva y el aparato electoral están controlados totalmente por el régimen. En los ciudadanos impera el miedo inoculado por más de medio siglo de control total y represión a ultranza. La desinformación es rampante.
Pero, pese a todo, hay esperanza: La que nace de la misma desesperación de un pueblo entero que por primera y única vez, al cabo de 42 años de vigencia de la llamada “Constitución socialista”, tiene la oportunidad de decirle NO al régimen que lo acogota. Y que la va a aprovechar.

LA COLUMNA DE ELIÉCER ÁVILA: "LA PRENSA DEL RÉGIMEN NO REPRESENTA AL PUEBLO


Acerca de la “nueva” Constitución castrista

El proyecto de carta magna que debate la Asamblea Nacional constituye una nueva manifestación de continuismo comunista

Primer Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional (cubadebate.cu)
LA HABANA, Cuba.- Los jerarcas comunistas —¡por fin!— se han dignado ofrecer información sobre la reforma constitucional en curso al pueblo en cuyo nombre gobiernan. Esto, al cabo de años de trabajo, pues éste comenzó mucho antes de que la actual legislatura de la Asamblea Nacional nombrara la Comisión encabezada por Raúl Castro. Lo anterior se conoció gracias al prolijo informe sobre todo el proceso brindado por Homero Acosta, secretario de los Consejos de Estado y de Ministros.
Una vez más —pues— los castristas mantienen la notabilísima diferencia con las prácticas de la Cuba democrática de antaño. En 1901 y 1940, la redacción del texto supralegal la realizó una asamblea constituyente de carácter pluralista, que representaba las distintas corrientes de opinión existentes. Ahora, al igual que en 1975, la tarea correspondió a órganos de un solo color, en los que todos los miembros están plegados al poder establecido y que, en su inmensa mayoría, milita en el único partido legal: el Comunista.
Si en 1940 los debates de la sesión plenaria eran transmitidos en vivo por radio, para que todos los interesados pudieran conocer de primera mano lo que se estaba debatiendo, ahora el potaje se ha cocinado en medio del mayor secreto, y es únicamente en esta etapa que se ha brindado alguna información al pueblo.
Sólo en este momento se ha conocido que, dado el carácter total de la reforma, en puridad se trata de aprobar una nueva Constitución, y no de hacer modificaciones a la existente. Se ha informado asimismo sobre el restablecimiento de títulos antiguos: En Cuba habrá de nuevo Presidente de la República y Primer Ministro, y las provincias volverán a estar regidas por gobernadores.
Recupera su rango constitucional la institución del hábeas corpus. Se anuncian cambios en lo tocante a la regulación de los derechos ciudadanos.  Se establecen límites de edad para el más alto cargo del país (no menos de 35 años ni más de 60 al momento de ser escogido por primera vez). El Presidente sólo podrá serlo durante dos mandatos. Como se esperaba, se reconocen nuevas formas de propiedad.
En la Administración de Justicia, se mantiene el principio de la integración de todos los tribunales por jueces profesionales y legos. La introducción de estos últimos personajes fue calcada de la antigua Unión Soviética. Pero la copia se hizo mal, y en Cuba hay magistrados no graduados en derecho incluso en el Tribunal Supremo. ¡Una verdadera barbaridad! Ahora se sientan las bases para subsanar esa insensatez, pues no será obligatorio que, en todos los actos judiciales, estén presentes jueces legos.
Hay otro cambio de importancia. Y me atrevo a augurar que será uno de los que más atención merecerán de la ciudadanía durante el próximo debate popular. Se trata del cambio en la definición del matrimonio: actualmente es “la unión […] de un hombre y una mujer”, mientras que a partir de ahora sería la “de dos personas”. Con esto no se establece en Cuba el llamado “matrimonio igualitario”, pero sí se abre la puerta para que una ley pueda hacerlo en el futuro. El tema amerita un análisis profundo, pero parece más apropiado dedicarle un artículo separado.
No obstante, lo que más revuelo mediático ha ocasionado a nivel planetario es la eliminación de la alusión al “comunismo” como meta de la sociedad cubana. Excluir la mención a esa doctrina es un modo de reconocer (aunque sea en forma retorcida) su carácter utópico e inalcanzable. ¡Lástima que en nombre de esa teoría despistada hayan muerto veintenas de millones de seres humanos!
Lo que resulta de todo punto increíble, en ese contexto, es que, mientras se borra esa alusión de la nueva Constitución, siga manteniéndose el papel del Partido Comunista de Cuba como “fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado”. ¿Tiene algún sentido que, cuando ya no existe aquel hipotético objetivo, continúe usufructuando el mando la agrupación política cuya tarea se supone que sea precisamente conducirnos hacia lo que anunciaban como el “Paraíso en la Tierra”!
Si hacemos un balance general de las nuevas normas supralegales, no me parecería acertado plantear que todas ellas son negativas o improcedentes. Al hacer un análisis ponderado de esas cuestiones, parece más acertado matizar las conclusiones que saquemos, y reconocer el carácter contradictorio y ambivalente de las modificaciones.
Pero considero que constituiría un error limitarnos a poner en una balanza los cambios que se propone plasmar en la nueva Constitución con respecto a la hoy vigente, y tratar de determinar si el saldo que ellos arrojan es positivo o negativo. Creo, por el contrario, que es menester valorar el nuevo documento en su conjunto; tener en cuenta no sólo lo que se modifica, sino también lo que se copia de la carta magna de 1975 reformada en 1992 y 2002.
Lo esencial es el carácter antidemocrático que seguirá teniendo ese documento. Lo más importante es el continuismo y la arbitrariedad que entraña —por ejemplo— mantener el carácter dirigente del Partido Comunista, un cuerpo elitista al que pertenece menos del 10% de los electores. O mantener a ultranza la idea del “socialismo”, la misma doctrina que ha metido a Cuba en la crisis estructural en la cual se debate nuestro país desde hace decenios.
¿Y qué decir del procedimiento empleado para redactar el nuevo texto? Primero (según acaba de confesar Homero Acosta) trabajaron durante años especialistas escogidos a dedo. Después quedó instalada una Asamblea Nacional compuesta por los mismos 605 ciudadanos (militantes comunistas en más de un 90%) que los actuales jefes, por medio del procedimiento tramposo de las comisiones de candidatura, postularon con ese fin. Acto seguido ese propio legislativo escogió un cuerpo de 33 miembros, que encabezó el mismo mandamás actual, Raúl Castro. A continuación, el proyecto fue estudiado por el Buró Político y el Comité Central del partido único. Y ahora conoce de este asunto la Asamblea Nacional.
Estas realidades nos permiten afirmar que no se trata de una Constitución del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Todo lo contrario: estamos en presencia de un texto supralegal al cual, si queremos caracterizarlo de una manera parecida, tendríamos que calificar como de los comunistas, por los comunistas y para los comunistas.
Es por ello que fuerzas prodemocráticas influyentes —comenzando por la más amplia coalición de ellas: el Encuentro Nacional Cubano— propugnan que, cuando el nuevo texto constitucional sea sometido a referendo, los ciudadanos vayan a votar y que lo hagan por el NO. Esperemos que así ocurra.

EEUU insta al Gobierno cubano a dejar de “ejercer control sobre la expresión pública”

Alerta también sobre el “recrudecimiento” en la Isla de la “criminalización” de académicos, periodistas, artistas y activistas

Francisco Palmieri (Foto: laverdad.com)
Washington, Estados Unidos.- El Departamento de Estado de EE.UU. instó hoy al Gobierno cubano a dejar de “ejercer control sobre la expresión pública independiente de su pueblo” y le pidió respeto para que los intelectuales sean “libres de expresar sus opiniones y dar rienda suelta a sus talentos creativos”.
Así se pronunció en Twitter el secretario de Estado adjunto en funciones para Latinoamérica, Paco Palmieri.
“Instamos al Gobierno de Cuba a dejar de ejercer control sobre la expresión pública independiente de su pueblo y a respetar #DDHH (derechos humanos). Periodistas, académicos y artistas deberían ser libres de expresar sus opiniones y dar rienda suelta a sus talentos creativos”, consideró Palmieri.
El diplomático incluyó en su mensaje en Twitter un enlace a una declaración de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en el que alertaba de un “recrudecimiento” en Cuba de la “criminalización” de académicos, periodistas, artistas y activistas.
En ese documento, fechado en el 17 de julio, la CIDH expresaba su “grave preocupación” por la condena de un año de prisión que dictó en mayo pasado un tribunal de Cuba contra el biólogo y activista medioambiental cubano Ariel Ruiz Urquiola por un delito de “desacato a la autoridad”.
Fue acusado de ese cargo porque el 3 de mayo discutió con dos miembros del cuerpo de guardabosques estatal que le solicitaron los permisos legales para operar en la finca que posee en usufructo desde el año 2015 en el Valle de Viñales, un paraje natural de Pinar del Río donde desarrolla un proyecto ambientalista.
Ruiz Urquiola consideró que la condena era “injusta” y “arbitraria” y, en respuesta, estuvo en huelga de hambre y sed durante 16 días, lo que llevó a su ingreso en un hospital.
El 3 de julio, pudo regresar a su casa en La Habana después de ser liberado por motivos de su salud mediante una “licencia extrapenal”, una figura jurídica que no anula las condenas impuestas.
Fue declarado “preso de conciencia” el pasado 12 de junio por Amnistía Internacional (AI), que pidió su liberación, un reclamo al que se sumaron autoridades de la Iglesia católica cubana, el Gobierno de Estados Unidos y el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.
EFE

Díaz-Canel mantiene a los ministros de Castro, excepto al de Economía

Se acordó mantener como vicepresidentes del Ejecutivo a Ramiro Valdés, a Ricardo Cabrisas y a Ulises Rosales

Alejandro Gil Fernández, Nuevo ministro de Economía en Cuba (cubadebate.cu)
LA HABANA, Cuba.- La Asamblea cubana (Parlamento unicameral) aprobó hoy el nuevo Consejo de Ministros de Miguel Díaz-Canel, quien ratificó a la mayoría del gabinete de su antecesor, Raúl Castro, entre ellos el canciller y los titulares del Ejército e Interior, y nombró nuevo responsable de Economía.
Los parlamentarios acordaron mantener como vicepresidentes del Ejecutivo al comandante de la Revolución Ramiro Valdés (86 años), al hasta ahora ministro de Economía Ricardo Cabrisas (81) y a Ulises Rosales, y elevar a ese rango a Inés María Chapman y Roberto Morales, responsables hasta ahora de Recursos Hidráulicos y Salud Pública.
Cuando llegó al poder en abril pasado, Díaz-Canel anunció que mantendría el gabinete de Castro -quien sigue al frente del gobernante Partido Comunista, el único legal- hasta la primera de las dos reuniones ordinarias que celebra anualmente el Parlamento de la isla.
El nuevo mandatario cubano eligió como titular de Economía y Planificación al hasta ahora viceministro primero de esa cartera, Alejandro Gil.
El resto de los nuevos ministros designados son Iris Quiñones (Industria Alimentaria), Betsy Díaz (Comercio Interior), José Ángel Portal (Salud Pública), Raúl García (Energía y Minas), Antonio Rodríguez (Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos) y Alpidio Alonso (Cultura).
Al frente de la cartera de Justicia quedó el vicepresidente del Tribunal Supremo, Oscar Manuel Silveira y como titular de Comunicaciones, el viceministro primero del sector, Jorge Luis Perdomo.
El nuevo Ejecutivo tiene una edad promedio de 60 años y está integrado por 26 hombres y ocho mujeres, una menos que en el anterior gabinete.
De los 34 miembros del Consejo de Ministros, Díaz-Canel ratificó a 20 ministros de Castro, entre ellos el canciller Bruno Rodríguez (60 años), el jefe de las Fuerzas Armadas, general de Cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra (77 años); y el titular de Interior, vicealmirante Julio César Gandarilla (75 años).
También permanecen en el nuevo gabinete los responsables de Construcción, René Mesa; Transporte, Adel Yzquierdo; de Comercio e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; y de Turismo, Manuel Marrero, responsable de ese sector clave desde 2004, durante los últimos años del fallecido Fidel Castro.
Como secretario del Consejo de Ministros fue ratificado el general de Brigada José Ramón Ricardo, designado en 2009.
Miguel Díaz-Canel (58) fue elegido en abril pasado como presidente del Consejo de Estado y de Ministros en sustitución de Raúl Castro (87) en un pleno extraordinario de la Asamblea, donde quedó como vicepresidente de ambos órganos el veterano líder sindical Salvador Valdés Mesa.
La nueva Carta Magna que hoy se debatirá en la plenaria del Parlamento propone instituir la figura del Presidente de la república y crear un primer Ministro que tendría a su cargo la dirección del Consejo de Ministros.
EFE