miércoles, 20 de marzo de 2019

Símbolos patrios: nuevas regulaciones, pero viejos problemas

En el nuevo proyecto de Ley se admite que la bandera sea usada en prendas de vestir, haciendo especificaciones de lugares del cuerpo incluso

Milaimys de la Caridad Marín, deportista cubana. Foto del autor
LA HABANA, Cuba.- Bajo el título “Una bandera cubana en el Olimpo” la revista Bohemia publicó en su portada una foto en que la enseña nacional está al revés, en contradicción con lo que establece el artículo 18 del Reglamento de la Ley de los Símbolos Nacionales, con fecha 13 de abril de 1988.
Hay que decir que la emisión en papel de esta revista No.25 del año 110, correspondiente al 7 de diciembre, primera quincena, (aunque siempre fue semanal), sale a la luz con dos meses de atraso, al igual que lo han hecho todos sus números en los últimos años.
La foto corresponde al Consejero de la Embajada de Cuba en Grecia, José Oriol Marrero Martínez, quien acompañó a un pequeño grupo de personas que realizó el ascenso a la mayor elevación del país helénico.
Pero no es la única violación gráfica de la Ley 42 de los Símbolos Nacionales, que data del año 1983 y que ahora la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) se propone modificar junto con la Ley de Pesca  ̶ en mi opinión innecesaria porque en esta isla caribeña, por dejar de haber, no hay ni peces en el mar, o por lo menos no los capturan, ya que comer pescado o mariscos es un lujo que solo se dan los dirigentes de barriga amplia ̶ .
José Luis Toledo y Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la ANPP, explicó que el proyecto de Ley de los símbolos patrios busca solucionar las contradicciones que existen entre las normativas vigentes y el uso que los ciudadanos pretenden dar a esos símbolos, que para no variar le echan la culpa al pueblo, pero es la dictadura la que no cumple con lo establecido.
POrtada de la revista Bohemia. Foto del autor
Aunque el artículo 24 del Decreto 143/88, correspondiente al Reglamento del uso de los símbolos plantea que se prohíbe usar la bandera como parte del vestuario, el INDER (Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación) ha diseñado, en numerosas ocasiones, la ropa de los atletas para diferentes eventos internacionales basada en la bandera cubana, ya bien sea en pullovers o en pantalones.
Muchas veces se le pudo ver como telón para tapar el sol, en la antigua sede de las Damas de Blanco en la calle Neptuno, cuando paraban por varias horas las Brigadas de Respuesta Rápida para dar mítines de repudio.
En cuántas ocasiones usted no ha visto una actividad pública oficial por la televisión y utilizan la bandera para cubrir tribunas, mesas, para presidir actos.
También, aunque está prohibido estampar sobre ella cualquier cosa, hemos podido constatar en actividades de la Unión de Jóvenes Comunista (UJC) la figura del “Che” sobre la bandera.
Durante años he visitado Unidades Militares, escuelas, centros de trabajo, tiendas de divisas etc., que tenían puesta la bandera al revés, incluyendo la sede de la Seguridad del Estado en Villa Marista, en la que estaba con la punta de la estrella hacia abajo. Pero con raras excepciones, cuando se los he dicho, la han arriado sin volverla a izar, porque en realidad desconocen lo que está establecido en la Ley.
En una ocasión, en Galerías Paseo, llamé la atención de un Jefe de Piso sobre un cartel hecho por el Departamento de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista en el que se encontraban los “5 espías”  ̶ conocidos como héroes ̶ , con una bandera de fondo al revés, dos veces. El hombre primero titubeó, pero después mandó a quitar el afiche.
Pero el colmo de lo que he podido ver me lo trajo a casa un amigo fallecido, Luis García Vega (Lucas Garve), quien era profesor de una escuela de idiomas en la que repartieron por todas las aulas un grabado del escudo nacional, al que se le podían contar de forma visible tres errores, incluyendo la transposición de los cuarteles inferiores. ¡Se imaginan semejante chapucería distribuida por las escuelas del país!
En el nuevo proyecto de Ley se admite que la bandera sea usada en prendas de vestir, haciendo especificaciones de lugares del cuerpo incluso, cuando bastaría con decir: no usarla en lugares impúdicos, solo donde pueda ser vista con respeto y decoro.
Las conclusiones oficiales al presentar el proyecto plantean que “se armoniza la legislación con la realidad social, se satisface un justo reclamo de muchas personas, y se fortalece el acatamiento y respeto de lo legislado”.
Habría que preguntarse ¿de qué respeto se habla? El Estado es el primero que tiene que hacer respetar la Ley a través de los diferentes organismos creados al efecto, y según se puede apreciar, si se camina por la calle son los primeros que la incumplen.
Los ejemplos aquí señalados son una mínima parte de lo que se puede encontrar en el andar cada día por cualquier pueblo o ciudad del país, en particular la capital. Les debe dar vergüenza culpar de todo a la sociedad, cuando los que deben controlar lo que en ella sucede no tienen el menor interés ni en los símbolos patrios.
(Cubanet)

Un insoslayable aporte a la cultura guantanamera desde el exilio

Ya habrá alguien que algún día, como Lemus, también hurgará en los entresijos de estos tiempos y revelará los nombres de los protagonistas…

Fotos del autor
GUANTÁNAMO, Cuba.- Manuel Augusto Lemus Martínez es otro de los millones de cubanos  ̶ guantanamero por más señas ̶  que optó por salir de Cuba en busca mejores horizontes.
Junto con Germán Guerra, Rebeca Ulloa, Ena Ruíz Columbié, Julio Benítez, Octavio Armand y muchos otros poetas y escritores guantanameros que ahora no recuerdo, partieron hacia el exilio sin más equipaje que la esperanza y el recuerdo de lo vivido en el terruño, trazo indeleble que han modelado según sus experiencias. Desde esa ausencia patria, que ha desangrado a nuestra cultura, se las han arreglado para continuar llevando a Cuba muy adentro.
Poco tiempo después de llegar a Guantánamo, a mediados de la década de los ochenta, conocí a Lemus, quien por entonces se destacaba en el ambiente cultural de la ciudad por su quehacer investigativo y poético. En más de una ocasión constaté su afán por conservar revistas, documentos, fotografías y toda fuente que lo ayudara a engrosar su archivo.
Ahora, desde el exilio, Lemus nos sorprende con su libro Archivos Guantanameros, publicado por Ediciones Exodus en el 2018 con la colaboración del Instituto Cubano de Ciencias Culturales de la Diáspora y con la edición de Ángel Velázquez Callejas. Nos sorprende porque la obra, en dos tomos, demuestra la magnitud de su trabajo, lo cual refleja la paciencia y el tiempo empleado para realizar la que hasta hoy constituye la más acabada, seria y completa investigación sobre los escritores guantanameros, sus publicaciones y mucho más.
Lo que afirmo no es opinión únicamente mía, sino de todos los que hasta ahora han tenido la oportunidad de revisar el libro que Lemus le enviara gentilmente al poeta local Alex Ruíz. Y es que la obra no se constriñe a dejar constancia de aspectos de la vida y obra de creadores literarios del terruño, sino que también se adentra en la investigación de la huella que relevantes intelectuales cubanos, como Don Fernando Ortíz, y extranjeros como Max Henríquez Ureña, Pedro Mir y el arqueólogo Mark Raymond Harrington han plantado en la comarca del Guaso. Esa huella, junto con la obra de quienes aquí han nacido y escrito, y también la que han dejado los aplatanados, constituye  ̶ creo yo ̶  lo que Lemus ha calificado como “la guantanameritud”.
También aparece una actualizada información sobre el poeta Octavio Armand, desconocido aquí debido a su prolongada permanencia en el exilio por razones ideológicas, pero considerado por muchos de los que han leído su obra el más importante poeta guantanamero de la segunda mitad del siglo XX.
En la Introducción Lemus afirma con incisiva sinceridad: “Sin distingos, junto a los consagrados se incluyen escritores ocasionales, menores, malogrados y hasta olvidables. Los nacidos, aplatanados y los de paso, los que dejaron la impronta o el detritus de su obra en algún recodo del camino de la Guantanameritud. Aún a riesgo de parecer chauvinista me he apropiado de todos, sin suspicacias vejaminosas, convocando a un nuevo paradigma cultural de nuestro entorno. Ya sabemos que no hay inocencias impunes, pagaremos el precio”.
Foto del autor
Es muy temprano para hacer un juicio definitivo sobre este libro. Dudo mucho que, por ahora, a pesar de sus valores, sea publicado en Guantánamo, porque ya se sabe, como afirma Lemus, que “no hay inocencias impunes”, pero, añado, mucho menos actos valientes que no reciban el silencio discriminatorio como respuesta de los intolerantes. Lo que sí resulta indudable es que su libro constituye un mentís rotundo a quienes afirman que la cultura cubana sólo se realiza dentro de nuestra insularidad.
También estoy seguro de que la única consecuencia que hasta ahora está provocando aquí el esfuerzo de Lemus es la gratitud. Gratitud por su sinceridad, por no haber excluido a nadie  ̶ ni siquiera, como él mismo afirma, a los olvidables ̶  y por habernos aportado tanta información valiosa hasta ahora publicada a medias o silenciada. Gratitud por acordarse de quienes, aún vivos, respiramos en la capilla ardiente que la dictadura nos quiere imponer como único espacio social y cultural, lamentablemente con el contubernio de muchos de los que en esa obra se mencionan, y que siempre tienen una frase a flor de labios para justificar su cobardía a cambio de los reiterados homenajes que les hacen las autoridades y de otras migajas, cuotas de poder y privilegios, por callar ante los abusos y defender tácitamente a la dictadura, dividendos nada desdeñables dadas las circunstancias, mucho más cuando se requiere dignidad y valentía para vivir estos tiempos con decoro y no se es un intelectual de resonancia nacional.
Pero ya habrá alguien que algún día hará esa historia, alguien como Lemus, que también hurgará en los entresijos de estos tiempos y revelará los nombres de los protagonistas de esa vileza, hoy aupados, mañana presentados en toda la magnitud de su servidumbre.
Y aunque al final todo es vanidad, como se afirma en el Eclesiastés, y un día la Tierra desaparecerá hecha polvo en la infinitud del universo, y no se salvarán los nombres de los más grandes autores, ni de los genios, ni de los olvidados  ̶ la frase fue dicha hace tiempo por José Saramago, cuando le preguntaron si le inquietaba ser nominado año tras año para el Premio Nobel y no obtenerlo ̶  vale la pena imaginar, mucho más creer firmemente, que en medio de esa catástrofe ignota e indescriptible, estará el trazo de esperanza que ha de salvar lo más noble de nuestra pequeñita alma humana  ̶ verso de Boti ̶  como sin dudas es este invaluable aporte de Lemus a la cultura guantanamera, que también algún día será polvo, pero como dijo el gran poeta español, polvo enamorado.
Y como todo lo que proviene del amor ilumina, mientras no nos alcance el fin del mundo  ̶ que gracias a Dios está muy lejos ̶  Archivos Guantanameros continuará resplandeciendo.
Roberto Jesús Quiñones Haces

(Cubanet)

domingo, 17 de marzo de 2019

Cuba, Maduro y la Ley Helms-Burton

La implementación parcial del Título III de la Helms-Burton siempre ha sido un buen pretexto para el aparato de agitación y propaganda del régimen de la Isla

Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel
Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel (Foto Prensa Latina)
LA HABANA, Cuba. – Al mediodía de este martes, el Noticiero de la Televisión Cubana transmitió un nuevo reportaje dedicado a denostar la Ley Helms-Burton de Estados Unidos. El plumífero castrista —al parecer, un alucinado— dedicó un buen espacio a referirse a los supuestos logros productivos de esta versión del socialismo indigente que padecemos en esta Gran Antilla. ¡Y al referirse al calamitoso estado de cosas actual, tuvo el desparpajo de emplear la frase “despegue económico”!
Triunfalismos aparte, el hecho innegable es que ese cuerpo legal norteamericano —cuyo nombre oficial en inglés es el acrónimo LIBERTAD, como la bella palabra castellana— es utilizado de modo sistemático por el aparato de agitación y propaganda del régimen de La Habana como un socorrido pretexto para tergiversaciones de todo tipo.
La semana pasada, en un reportaje transmitido por el Noticiero Estelar, dos compatriotas se extendieron hablando sobre el hipotético despojo de sus viviendas que sufrirían los propietarios cubanos si llegaran a aplicarse en nuestro país las disposiciones de dicha ley. Uno era un ciudadano de a pie, y a él hay que disculparlo por ser víctima de su ignorancia y de la manipulación de la verdad que hacen el único partido y sus órganos masivos.
Pero el otro era un profesor de derecho. Y a éste sí tenemos que condenarlo con acritud, por incapaz o desvergonzado. Una de dos cosas: o él, sin haberse molestado en comprobar lo que decía, estaba repitiendo como un papagayo la propaganda mentirosa del régimen (por lo que sería un inepto); o estaba manipulando a sabiendas los términos de la Helms-Burton (en cuyo caso estaríamos en presencia de un desfachatado).
Lo cierto es que la Ley LIBERTAD de Estados Unidos afecta las operaciones de “tráfico” que se realicen con los bienes expropiados a ciudadanos de ese país. Pero sólo a aquellas perpetradas “tras la entrada en vigor de la Ley” (y ya sabemos que, en Cuba, la gran mayoría de los propietarios de viviendas lo son desde mucho antes de 1996).
Además, la Sección 401-B-(iv), en este contexto, excluye expresamente del concepto de “tráfico” a las operaciones comerciales que realicen los ciudadanos cubanos residentes en nuestro país, a menos que se trate de “funcionarios del Gobierno Cubano o del partido político imperante en Cuba”.
Pero claro que el aparato de agitación y propaganda del régimen (y el sombrío Departamento Ideológico que lo encabeza) no se van a arredrar ante detalles técnico-jurídicos como los antes mencionados. La implementación parcial del Título III de la Helms-Burton constituye siempre un buen pretexto para los gemidos plañideros de los cotorrones en la Televisión Cubana.
Ahora se ha informado sobre una nueva banderilla clavada por el Gobierno de Trump en el lomo del castrismo. En reacción a la actuación de La Habana para apoyar de modo incondicional al dictador Maduro y obstaculizar el restablecimiento de la democracia en Venezuela, el secretario de Estado Mike Pompeo acaba de anunciar la inclusión de otras cinco compañías cubanas en la lista de las que podrán ser demandadas ante cortes estadounidenses. La medida fue repudiada de inmediato, en los más duros términos, por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.
No es que las perspectivas de alcanzar resultados palpables gracias a esos pleitos sean reales. Tras casi seis decenios de constante enfrentamiento entre Washington y La Habana, los castristas, para tener propiedades o activos al alcance de las autoridades norteamericanas, tendrían que ser demasiado incapaces (y en verdad lo son, mas no en ese grado extremo).
Pero forzoso es reconocer la astucia demostrada por Trump y sus subordinados, al poner en vigor, de esa manera parcial, el citado Título III. Una autorización para demandar a cualquiera que se haya beneficiado con operaciones vinculadas a propiedades norteamericanas confiscadas, habría destapado una verdadera caja de Pandora.
No es que uno simpatice con esos capitalistas aventureros, que no vacilan en aprovecharse de los arbitrarios despojos perpetrados por un gobierno enemigo de la libre empresa. Menos aún cuando, al propio tiempo, esos inversores se benefician del desamparo de nuestros compatriotas trabajadores para explotarlos de manera inicua con la complicidad de ese mismo gobierno que afirma ser “de los humildes”.
Pero es cierto que, de producirse una autorización para demandar a esos extranjeros inescrupulosos ante cortes norteamericanas, sus gobiernos habrían puesto el grito en el cielo. Las represalias contra Estados Unidos no hubieran tardado. Y todo ello para beneplácito de los mismos castristas y de los otros izquierdosos caníbales, encantados de provocar conflictos inter-capitalistas.
Lo de las demandas contra entidades cubanas es otra cosa. Aquí no puede hablarse de extraterritorialidad ni de “terceros” afectados. En este caso, los pleitos serían entre personas jurídicas de las dos partes que están enfrentadas desde hace más de medio siglo. Esto explica la falta de apoyo internacional que han experimentado los castristas ante este nuevo banderillazo. Eso sí: una consecuencia colateral inevitable es que los empresarios sienten un temor aún mayor a invertir en Cuba.
De todos modos, el apoyo a ultranza mostrado por Castro y Díaz-Canel al impresentable régimen de Caracas parece bastante torpe. Harían mejor en desmarcarse de ese aliado que ahora los beneficia mucho menos que antaño. Y también en encarar las sombrías perspectivas de Cuba con un poco más de realismo.
(Cubanet)

Informe de Cuban Prisioners Defenders estima al menos 100 mil reos en la Isla

El reporte preliminar del informe asegura que Cuba tiene la mayor población penal del mundo, para un promedio de 950 presos por cada cien mil habitantes

Foto Archivo.
MIAMI, Estados Unidos.- El reporte preliminar de un informe que será publicado en breve por Cuban Prisioners Defenders, asegura que Cuba tiene la mayor población penal del mundo, de acuerdo a un texto publicado por Radio y Televisión Martí.
El grupo independiente, que documenta la situación de los presos políticos en Cuba, denuncia que la isla tiene un promedio de 950 presos por cada cien mil habitantes.
El reporte, elaborado con la colaboración de grupos disidentes de la isla y los familiares de los presos políticos, asegura que “en Cuba la población reclusa es superior a los 100.000 presos”.
Cuban Prisoners Defenders distingue categorías entre los presos políticos cubanos:
  • Convictos de Conciencia, cuando están privados de libertad en instalaciones del gobierno. 89, a fecha 12/3/2019
  • Condenados de Conciencia, cuando la prisión es domiciliaria o de limitación de movimiento. 18, a fecha 12/3/2019
  • Presos Políticos, cuando los motivos de su acusación y encarcelación se deben a la oposición política al régimen, con independencia de otras actuaciones conexas que pudieran acarrear en un sistema de derecho sanciones administrativas o penales leves. 32, a fecha 12/3/2019.
  • Presos Políticos más longevos: aquellos que llevan más tiempo en prisión por motivos políticos, pertenezcan o no a cualquiera de las 3 categorías anteriores, y que, por tanto, requieren una atención especial por habérseles arruinado por causas políticas la práctica totalidad de su vida. En este apartado encontramos 18 presos con una media de 19 años y 3 meses de prisión media ya satisfecha.